“NOSTALGIAS”

Publicado: marzo 6, 2014 en Uncategorized

Me he encontrado escritos, comentarios, blogs, chats y algún otro vídeo donde muchos cubanos se refieren a ciertos elementos que marcaron nuestras vidas en los fatídicos años que dura la mal llamada revolución cubana, específicamente aquellas cosas de las que estábamos rodeados.

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Los terribles Kikos plásticos.

Se puede encontrar nostalgias increíbles como las de aquellos que añoran en sus pies un kiko plástico, el olor de un perfume “Moscú Rojo” o dispararse una tanda de animados soviéticos, tan sosos que daban sueño.

Algunos aseguran que les gustaban las llamadas becas o Escuelas en el Campo y eso puede tener más verosimilitud, porque había muchos jóvenes con una situación familiar más que humilde y preferían un lugar donde al menos tenían un plato de comida asegurado, estar al aire libre y en compañía de otros amigos aunque por otro lado, las escuelas eran nidos de ladrones, donde el que ya tenía la intención de robar, iba a perfeccionar su técnica.

Yo, por ejemplo, siento a veces unos deseos tremendos de un batido de mamey, una champola de guanábana, de una buena yuca con mojo, unas malangas, una barra de dulce de guayaba porque son cosas incomparablemente buenas, sabrosas al paladar, pero ¿cómo alguien me puede explicar que al poder hoy disfrutar de un buen jabón Dove o Palmolive alguien añore un jabón Nácar (el rosado provocaba picazón), que al disfrutar de una pasta dental Colgate, Crest o Aquafresh, añoremos una Perla que a veces la exprimíamos y salía antes de la pasta un líquido amarillento maloliente, cómo es que a una mujer que tenga la oportunidad de oler a Nina Ricci, Rochas o a Donna Karan añore oler a “Moscú Rojo”? Alguien me ha asegurado que la nostalgia no es como tal por los productos mencionados sino por los momentos de la vida alrededor de los que aquellos artículos giraban. Bien, es una posibilidad. Yo a veces me he sorprendido recordando con cierta salivación a un infame “masarreal” o matahambre, pero es que hay límites para los estómagos más duros. No puedo ver ni en fotografía aquél engendro con el engañoso nombre de “masa cárnica” o el “picadillo extendido” (alias picadillo de soya) y con toda sinceridad, los momentos de la vida que rodeaban aquellos productos no eran los mejores que una persona merezca vivir.

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Uno de los animados soviéticos que más nos repetían en TV: el tío Stiopa, el miliciano.

No hablo de las vivencias que enriquecen nuestras vidas, las experiencias que adquirimos, sino del tiempo perdido, esa es la parte triste, cuando miras atrás y te das cuenta de todo lo que te perdiste, lo que no pudiste ser mientras esos mismos hijos de puta que nos gobernaban y nos enviaban a trabajar en el campo a cambio de nuestro servilismo nos daban esas asquerosas migajas por las que algunos sienten nostalgia, sí podían dar a sus hijos todo lo bueno a lo que nos habían hecho renunciar a nosotros.

 

Creo que no soy el único a quien le cae como un batido de plomo el tal Justin Bieber. No es nada personal, como mismo no lo soporto a él, tampoco a la sesohueco de Paris Hilton y no es por su cara, sino por que los considero unos embajadores de la banalidad, estandartes de lo artificial embarrado de mermelada de frambuesa que constituyen un brillo cegador del éxito de la mediocridad. Como me decía mi hija hace poco: “lo que me molesta no son ellos como personas, sino que los han convertido en algo que no son y me quieren convencer de que lo son”. Y tiene razón. Quien me quiera acusar de envidioso porque no tengo el dinero que tienen ellos, adelante, que lo haga.

Pues todo lo que hace o deja de hacer Justin, como toda figurilla pública de su tipo, es seguido con ansiedad por sus fans, en su mayor parte histéricas adolescentes con nulo oído musical.

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Detrás de él zumban los papparazzis y demás fauna del mundo de la lentejuela. Ya en su última gira por Latinoamérica los escándalos (muchos de ellos asumo que son trucos publicitarios) se suceden uno tras otro. En los escenarios Justin ha saltado, chillado, vomitado, recibido un botellazo de plástico y muchas otras cosas. Pero el escándalo mayúsculo lo han montado los argentinos. Los titulares claman venganza afirmando que ofendió a la bandera argentina, que limpió el suelo con ella, otros piden a gritos que sea declarado Persona non grata en la Argentina además de cubrirlo de insultos. El cantante se ha excusado y afirma que le pareció que era una remera (pullover) pues junto a ella había un sostén y otras cosas que habían sido envueltas y según tengo entendido, hay un contrato que le impide mostrar objetos (específicamente del tipo íntimo) por tratarse de un público principalmente menor de edad.

Por mal que me caiga el puñetero chiquillo, creo que en vez de arrojarse como fieras sobre Justin Bieber, los argentinos deberían primeramente preguntarse por qué son sus propios jóvenes quienes usan su bandera para envolver ajustadores y lanzarlas como si fueran trapos al escenario. Es aún peor que la actitud del cornudo que quiere matar al que se acostó con su mujer mientras a ella no le dice nada.

axl-roseDeberían refrescarse la memoria y remontarse unos veinte años atrás, cuando encolerizados extremistas azuzados por la prensa amarillista afirmaban que “los malditos yankis” de Guns and Roses habían pronunciado frases despectivas hacia Argentina y que habían quemado una bandera, todo lo cual era mentira, un rumor malintencionado propagado por alguien en la red. Finalmente el concierto de Guns and Roses fue un éxito y solo los medios más extremistas seguían insistiendo en la supuesta quema de la bandera y en maldecir a los “odiosos yanquis”. En esos años yo vivía en Cuba y recuerdo que la prensa se hizo enseguida eco de las mismas mentiras contra Guns and Roses, solo por el hecho de que son de donde son y el régimen cubano le tiene manía a los del norte. Con tal de decir algo en contra de EEUU, todo vale.

Justin Bieber no le llega ni al zapato a Guns and Roses pero tiene consejeros, representantes y asistentes de imagen pública que le dicen qué debe hacer y qué no. Este muchachito será una imitación de cantante, tendrá carita de jeva, pero no puede ser tan completamente imbécil como para limpiar el piso de manera intencional con la bandera del país donde está dando conciertos, como mismo Axl Rose no fue ni es un idiota para hacerlo. Porque además, esa es la incógnita. ¿Qué motivos pudo haber tenido Axl Rose para hacer algo tan idiota como quemar una bandera del país que va a visitar echando por tierra toda lógica de imagen pública y asumiendo una pésima publicidad? Pues ningún motivo. Jamás lo hizo ni siquiera lo pensó. A los músicos de Guns and Roses como a toda la gente con dos dedos de frente, les pareció ridículo que alguien pudiera creerse aquello.

Una vez más vemos un tipo de argentino desgraciadamente muy extendido, de esos que dicen “esto es una mierda”, odio esto”, “odio lo otro”, que echan mano a la histeria patriotera, de esos que tienen la mala costumbre de creerse el ombligo del mundo y dan importancia a lo que al final no la tiene. Cuando veo situaciones como ésta es que me queda claro cómo pueden muchos pasarse la vida quejándose, culpando de todos sus males a los “odiosos yanquis” mientras aplauden las estupideces de Maradona y mientras sus propios gobernantes, corruptos hasta el tuétano, los mangonean como quieren, eso por no decir la frase que tengo ganas de decir.

SMOKING AREA

Publicado: agosto 26, 2013 en Uncategorized
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¿Alguien se ha puesto a pensar en la triste suerte de los fumadores en la actualidad? Creo que solamente los fumadores lo hacen y con amargura y frustración.

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Dejemos a un lado lo dañino que resulta o lo caro que cuesta el hábito de fumar, porque no es eso a lo que quiero referirme.  Quiero escribir sobre el acoso, sí, esa es la palabra, ACOSO y también discriminación contra los fumadores. A quien no fuma, lo tiene sin cuidado y por eso ni piensa en lo que sufre alguien acostumbrado a fumar, ya sea cigarrillo, puro o pipa. Es el egoísmo tan feo como natural del ser humano. En Cuba yo estaba acostumbrado a palpar esas manifestaciones del egoísmo ciudadano cuando por ejemplo, alguien que ya había logrado con tremendos esfuerzos subir al autobús repleto (o güagüa como allí lo llamábamos) e instantáneamente olvidaba la suerte de los que quedaban abajo. Algunos hasta alentaban al conductor a que continuara la marcha sin recoger más pasajeros.  Pues se trata más o menos de lo mismo.  Al no fumador le importa un huevo la salud del fumador, eso está claro. Que quiera proteger su salud, me parece bien, pero que sociedades enteras se hayan dedicado a acosar a los fumadores con leyes draconianas que llegan a extremos tan abusivos me parece una hijueputada gigantesca.

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Yo como fumador, comprendo perfectamente que alguien no quiera aspirar mi humo ni oler a tabaco. Sé que ha habido en el pasado fumadores a los que les ha tenido sin cuidado las molestias que ocasionaba a los no fumadores, incluso los que fumaban cerca de los niños. Comparto plenamente que haya reglamentos que impidan fumar en lugares públicos no adecuados para ello. Uno como fumador, no tiene derecho a joder a nadie con su humo. Pero es que ya es demasiado. Por ejemplo, en España la Ley Antitabaco es un verdadero atropello. Antes había áreas para fumar en el aeropuerto de Barajas. Ahora las han eliminado. A los dueños de restaurantes se les exigía tener acondicionada un área para fumadores, lo cual lógicamente cuesta bastante dinero, pero a fin de cuentas es una inversión, pero no, no bastó con eso y fueron obligados a desmontar lo que les había costado tanto y sin devolverles ni un puto euro. Eso se llama ESTAFA como mismo lo es cuando el fumador está en una discoteca, quiere salir un par de minutos a fumar un cigarrillo y le obligan a pagar un euro por entrar de nuevo.

Foto: Peter KaminskyYa no basta con que tengamos que llevar el vicio del cigarrillo a cuestas (cada cual sabe por qué no lo ha dejado aún) y no creo que eso sea asunto de nadie, no basta con que estemos encerrados como en un puto acuario o apartados como jodidos leprosos, no basta con que la cajetilla de cigarrillos aparezca con advertencias cada vez más llamativas y grandes que ya casi no ves la marca de lo que fumas, que aparezca con fotos de niños que piden que no los envenenemos y toda esa parafernalia de mariconería.

La libertad de fumar es una libertad más, que uno puede disfrutarla mientras no joda a nadie. ¿Nadie piensa que hoy es contra los fumadores, mañana puede ser contra los gordos o pasado mañana contra personas con otros hábitos?

Nadie piensa en que un fumador fuma porque tiene la necesidad, tiene el hábito y… ¿por qué no? porque le sale de los cojones fumar. Uno escucha: “deja de fumar, cuida tu salud, cuida tu bolsillo” Y a veces me dan ganas de contestarles: “No bebas tú Coca Cola, no comas dulces, no untes mantequilla al pan, no uses azúcar, no comas carne roja, no te hartes de cuanta mierda ves, no veas televisión basura repleta de Reality Shows o mierdas como el Gran Hermano.”  “¿Qué con el dinero que ahorras viajas?” Pues felicidades, vete a viajar al carajo y déjame fumar.

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¡Qué recuerdos me trae el Spam! En Cuba yo solía comerlo con galletas (me gustaba más que con pan) y hay que reconocer cuanta hambre le mató a los cubanos durante unos cuantos años. A pesar de eso, era a veces mirado despectivamente al ser comparado con el inaccesible jamón, que ese no lo había ni en los centros espirituales. Y es que como todo en la dinámica socialista cubana, un producto llegaba, se adueñaba de los paladares de la gente y cuando ya no querías ni verlo de lo repugnado que estabas de comerlo mañana tarde y noche, desaparecía como por  encanto. Para hacer justicia a los detractores del Spam, hay que reconocer que siempre comíamos el de peor calidad en el mercado mundial, ya fuera ruso, chino o búlgaro y no eran pocas las veces que sonaba aquello de “¡cojones! ¡¿Otra vez Spam?!”, para al cabo de un par de años escuchar: “¡Coño, lo rico que era el Spam!”. Yo solía imaginarme a un infeliz chino molido y prensado cuando abría aquellas latas de nombre Ma-Ling que en ocasiones despedían un audible siseo al dejarnos descubrir sus secretos.

Pero creo que la peor injusticia cometida contra ese alimento enlatado ha sido robarle su noble nombre para otorgárselo al envío masivo de material no deseado por correo electrónico, esa hemorragia de mierda que recibimos en nuestra bandeja de entrada.

Para mí el fenómeno de este usurpador spam es relativamente nuevo, lo conocí en el 2001, ya con casi 40 años en mis costillas porque yo vivía en Cuba. Allí no hay internet para el ciudadano de a pie y la gente se había vuelto tan poco creativa que no usaban señales de humo para comunicarse.

Solamente al abandonar el paraíso proletario pude conocer “cara a cara” a ese spam irritante, invasivo e insistente. La primera vez me llegó en forma de una carta sumamente intrigante escrita por un supuesto hijo del ex-rebelde y dictador congoleño Laurent Kabila. En la misiva me pedía ayuda a mí (un muerto de hambre recién llegado de Cuba) para recuperar una fortuna dejada a él por su malogrado padre en forma de dólares y diamantes y para ello solamente necesitaba mi número de cuenta bancaria y etc, etc.  Siendo yo más ignorante o un poco más bobo de lo que suelo ser, me habría deslumbrado con los destellos imaginarios de mis manos llenas de diamantes pero como en esta vida he aprendido que el 99% de las ocasiones nadie te envía una carta así y te trata con tanto respeto si no es para darte por el culo después, la deseché. En los días siguientes ya entonces trabé conocimiento con todas las variantes del dichoso spam, algunas más como la carta anterior o con el mismo estilo y que son conocidas como “fishing”. Los honrados pescadores que se ganan la vida desde antes del amanecer deben estar cagándose en la progenitora del que escoge estos nombres o términos. Mi correo gratuito de Yahoo pronto comenzó a llenarse de ofertas para alargarme el pene, a tal punto que ya yo estaba empezando a acomplejarme y a medírmelo con una regla. Junto a las fórmulas de crecimiento, toneladas de ofertas de Viagra. Por mi pantalla comenzaron a desfilar hermosas rusas de dorados cabellos y tetas exuberantes que según se afirma, “sienten una fuerte atracción por los hombres occidentales” (imagino que particularmente los que ronden los 80 años, con cartera abultada y al borde de ponerse el traje de madera).

Pero he de reconocer que los más irritantes son esos correos conocidos como “cadenas”, que es un fenómeno muy latino, donde siempre hay una historia de un o una infeliz que se está muriendo o alguien que necesita que recen por el un Padrenuestro y lo más jodido no es eso, lo más jodido es que vienen acompañados de historias de gente que por no seguir la cadena, o sea, por no seguir enviándosela a los demás y hacerles la vida un yogurt con esas idioteces, se les torció un tobillo al borde de un barranco, se le murió la única cabra, alguno de sus parientes cantó el Manisero (que se despidió de este mundo) o que perdió una cantidad considerable de dinero, un buen trabajo o un viaje planeado. Aún hay gente amiga que me los ha seguido enviando y no me han dejado otra opción que enviarlos directamente al poco glorioso Junk Mail con la consecuencia de que a veces pueden enviarme algo realmente importante y yo no lo recibo. Es en momentos así cuando viene a mi memoria la imagen del injustamente olvidado Spam que ya se nos salía hasta por los oídos.