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Backlit keyboard

Cometemos una equivocación al pensar de que un antivirus basta para protegernos de la intrusión de lo que conocemos como “hackers”.

PRIMER ERROR
Hay hackers y crackers. El hacker suele ser una persona con altas habilidades en el campo de la informática, sobre todo en lo tocante a seguridad, programación y organización de bases de datos, gran amante de los ordenadores y de la tecnología en general y con frecuencia de los buenos videojuegos. Los hackers suelen tener entre ellos cierto nivel de comunicación sobre todo en chats y foros. Pero la palabra hacker, producto de lo demasiado que se ha escrito sobre el tema ha ido adquiriendo connotación negativa. El verdadero hacker no es un individuo que suele actuar por un beneficio que no sea el de su propia satisfacción intelectual y técnica y suele también compartir sus conocimientos con los demás, es buscador de soluciones y de alternativas que hagan más viables los procesos de informatización y corregir bugs o errores de programación. Aún así, hay una frontera que se suele desdibujar pues los hackers filosóficamente se identifican con la libertad de compartir material y en la fuerte concepción de internet como una red absolutamente libre para compartir y distribuir lo cual los convierte en enemigos de grandes compañías distribuidoras de material informático, técnico o de entretenimiento producto en muchos casos de violaciones de copyright.
Los hackers que trabajen en grupos, desde los más reducidos hasta los más grandes, para una entidad gubernamental o paragubernamental, podrían estar creando herramientas de seguridad y protección pero en otros casos podrían estar trabajando para gobiernos o entidades interesadas en lo contrario: la desestabilización y el ataque informático del rival. Un ejemplo claro es el de China, que mantiene un verdadero ejército de talentos dedicados al espionaje comercial y militar. Ya estos son hackers organizados y convertidos en crackers.

syrian-hackerEl cracker es el individuo ya más retorcido, que tanto encuentra placer en joder a otros y ver el resultado de sus tropelías como también el hacerse de dinero mediante el robo de contraseñas, datos financieros y comete sus delitos de una manera bastante individual. Puede ser desde una especie de niño muy malcriado y con tintes casi psicopáticos (o sociopáticos) que se deleita viendo la cagazón y el desastre que ha formado o puede ser un tipo frío que lo que le interesa es conseguir su dinero burlando sistemas de seguridad y rompiendo códigos que le permitan entrar, sustraer y salir sin dejar rastro (que es lo más difícil dependiendo quien sea la víctima), pero también puede entrar, dejar un programa de acceso dentro del ordenador (troyano) para poder entrar y salir a su antojo. Lo peor es cuando logran ya un acceso remoto mucho más generalizado y pueden ver absolutamente todo lo que haces en tu PC, incluso llegar a encender tu cámara cuando crees que nadie te ve o simplemente implantarte un keylogger que guarda en un archivo las pulsaciones de tu teclado. Con eso logra hacerse de tus contraseñas, número de tarjeta de crédito, etc.

Lo más indicado es instalar un buen antivirus, no cualquier cosa bajada gratis de internet porque al final no nos garantiza nada y lo que es gratis o barato… sale caro.  Sugiero el Kaspersky, Norton, MacAfee o EsetNOD. Tener instalado un buen Firewall (cortafuego), verificar periódicamente tu equipo con Malwarebytes o similares, chequear los accesos a los puertos. No dejes abierto más de lo que necesites, tener a mano un detector de Keylogger para verificar si es necesario, tener bien ajustadas las preferencias de privacidad y seguridad de nuestro navegador de internet, si tenemos posibilidad, usar un VPN. Terminar y apagar el PC, la cámara y el router.

6496152283_c5a6fac642_zPero lo más usado últimamente es la propia ingenuidad y descuido de la víctima. Hay trucos como el Phishing que cada día se cobra una cantidad de víctimas increíble. Hay varios tipos de Phishing pero su base es la misma. Consiste en hacer llegar a un usuario X, ya sea por correo o mediante “redes sociales” algo que pueda llamarle la atención, un link (vínculo) por ejemplo a un sitio con supuestas ofertas. Puede que el link sea falso y no sea más que una instrucción para despertar un programa que de otra forma no han logrado meter en tu PC o que esa instrucción esté contenida en alguna parte de esa página a la que accediste. Se suelen usar mucho las llamadas cadenas o mensajes masivos que abusan de la ingenuidad y la buena voluntad de la gente, se suele usar mucho el correo spam, las ofertas de programas “que hacen más rápido tu ordenador”, las historias de médicos que te garantizan que no necesitarás más gafas para leer, los supuestos remedios para la potencia sexual, métodos para agrandar el pene, cursos para “alcanzar la felicidad”, etc, etc.  Cada vez que hagas un click, un “Acepto”, un “sí, quiero seguir a la página tal”, “Sí, tengo más de 18 años”, etc, te la estás jugando.

Hoy los periódicos son cómplices de compañías que intentan arrancarte el dinero. Ya no es solo la publicidad quees perfectamente visible a primera vista. Si nos fijamos bien debajo del cuerpo principal de una noticia hay una especie de iconos con mininoticias que a mucha gente le despierta la curiosidad. Por ejemplo, detalles de la bronca de Brad Pitt con Angelina Jolie, una actriz que se le vio el culo en una gala de caridad o uno que se está usando muchísimo: “los diez lugares más siniestros del mundo” o “las 20 fotos tomadas justo antes de morir”, cosas así. Cuando entras y quieres ver las fotos en cuestión, ¿no te ocurre que es un poco difícil encontrar a veces la flecha de la siguiente o el indicador que realmente te lleve a ella? En su lugar te puedes encontrar muchas formas de llevarte a otra cosa y de que hagas click en otro botón que no es la que querías ver originalmente. Así ocurre con infinidad de sitios que te enlazan a páginas de estafadores o de casamenteros de mujeres rusas “que aman a los hombres occidentales”, hay de todo. Síguele el rastro al conejo blanco.

Yo sugiero tener mucho cuidado con Facebook y sobre todo, NO ACEPTAR SOLICITUDES DE AMISTAD de quien no sepas exactamente quién es. Por ejemplo, eres hombre y recibes una solicitud de amistad de una tal Verenice, ves la foto de una mujer joven atractiva que tú no conoces pero ves que es amiga se uno o dos de tus contactos y aceptas. Al poco tiempo la tal Verenice verá como entrarte, si más directamente o dorándote más la píldora, si logra engancharte, te hará proposiciones de tipo sentimental, puede ser un romance en toda regla con el único fin de tumbarte el dinero o puede provocar tu masculinidad desnudándose para tí o haciendo lo que sea, siempre teniéndote sujeto de la cuerda y probablemente sea para impulsarte a hacer algo que no deberías pero cegado por el impulso de una lujuria pasajera (calentón) lo haces y ahí mismo te atrapó y ya no tardará en exigirte dinero por su silencio. Ya será tarde cuando descubras que ni se llama Verenice ni es la dueña de la cuenta de FB sino que es una cualquiera que trabaja al servicio de un cracker chantajista que debe tener otras cuentas más dedicadas a lo mismo.

Un ejemplo clarísimo de Phishing voluntario seria lo que hacen Google o Facebook. La gente no se detiene a preguntarse en qué consisten las “gratuidad”. Nadie suele preguntarse: “¿por qué Facebook o Google Mail o Youtube son gratis?”.  Y es que NADA ES GRATIS EN ESTA VIDA. Youtube analiza cada búsqueda que haces y generará su publicidad basado en lo que tú buscas. Facebook y Google hacen lo mismo. No solo monitorean tus gustos o aficiones sino que integran en la fórmula tu lugar de residencia, edad, etc, para formar una publicidad que más tarde te meterán por los ojos aunque no quieras verla porque estás disfrutando de su servicio “GRATIS”. Gracias a eso Google, Facebook y otras redes sociales hacen millones y millones.

La genialidad de Zuckerberg ha sido crear un programa que no le ha costado nada, incluso se robó la idea original y que realmente, no sirve para una puñeta porque ¿para qué sirve al final Facebook como no sea darnos a conocer o inflar nuestros egos?  Y es con eso con lo que él contó desde el principio: la condición humana que nos hace metidos en todo, curiosos, chismosos, egocéntricos, dominantes o ….ingenuos. Cuando ves publicidades en tu muro de Facebook no te preguntes de donde saben que te gusta. Tú les has dicho todo lo que necesitan saber de tí y además los has autorizado a hacer uso de tu persona.

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Soy aficionado a los trastes electrónicos y a los buenos videojuegos hace ya la friolera de casi 30 años. Conocí aquellos PC que ni soñaban con Windows, aquellas pantallas Hercules con su parpadeo verdoso, las NEC unidas en un todo: pantalla y unidad central mientras el teclado pesaba como una caja de muerto, el zumbido del la habitación de carretes magnéticos, los discos de ¡40 MB! que eran un lujo.

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Como olvidar aquellos floppies flexibles de 5 pulgadas y cuarto. Se escribía con WordPerfect.
Como entretenimiento son inolvidables aquellos videojuegos como Sokoban, Bushido, The Prince of Persia, Xonix, Pac-Man, Space Invaders o el inolvidable, divertido y mordaz Leisure Suit Larry. Un lugar especial lo ocupan El Día del Tentáculo, Grim Fandango o los Piratas de Sid Meier.

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Leisure Suit Larry.

En los inicios todo se escribía, era todo a golpe de habilidad mental y teclas hasta que apareció el ratón. Uno se aprendía de memoria los comandos del MS-DOS. Me encantaba crear bases de datos con DBase o Fox. Después vinieron los fabulosos Indiana Jones en la Atlántida, Monkey Island, Broken Sword y Alone in the Dark.
En los tiempos en los que no se usaba Windows recurrí al Norton Commander, tan eficaz y útil.

En Cuba era un lujo escasísimo y caro tener un PC. Las IBM que habían eran de las que se obtuvieron burlando el embargo norteamericano y el resto eran NEC japonesas. Como había que inventar, cada cubano que quisiera algo debía a veces convertirse en una especie de Edison tropical. Pedí que me enviaran piezas de uso desde Canadá, la motherboard, la tarjeta gráfica, las memorias, todo envuelto en ropas en un par de envíos. El chasis, un modelo horizontal, lo tuve que adaptar un poco y yo, que no soy técnico, sudé la gota gorda tratando de acomodar aquella motherboard, etiquetando cables, mirando y volviendo a mirar y comprobar pero al final, un pitido que me sonó a música celestial y el parpadeo de los LEDS me anunció que era el ensamblador y dueño de un Pentium MMX.

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Norton Commander

No tener internet era un inconveniente pero mediante el uso del viejo Hyperterminal y alguna que otra contraseña pude al menos estar comunicado.

Pude aprender Office, Photoshop, Corel Draw y otros programas útiles. En materia lúdica ya fue la época de los Doom, los Command and Conquer y después llegaron los Quake, Need for Speed, Diablo, Tomb Raider, Need for Speed, Age of Empires, los primeros Delta Force. Desgraciadamente, apareció también Pokémon.

Hoy 40 MB es algo que nos parece absolutamente ridículo, los floppys flexibles desaparecieron y ya los rígidos de 3 pulgadas no se ven. El CD pasó a ocupar su lugar y posteriormente los DVD, las pen drive. Los  Megabytes pasaron a ceder el turno a los Gigabytes y estos a su vez a los Terabytes. Ya los locos no queremos un disco rígido de menos de un Terabyte y para arranque queremos un SSD que despierte nuestro sistema en pocos segundos. Pero no es solamente lo que uno desea tener, es imperativo cuando lo tienes cumplir con los requerimientos. Por ejemplo, hace 15 años para enfriar mi sistema con un par de pequeños ventiladores me bastaba.

Mi animal.

Hoy necesito dos de 20 cm, dos de 12 cm, uno de 14 y un sistema de enfriamiento líquido con su radiador. Para hacer edición de vídeo, para gráfica y para los súper exigentes programas de entretenimiento actuales se necesita más y más. Por otra parte, el mercado de los teléfonos móviles y las tabletas que son ya cosas que se  mueven en un hardware compacto han experimentado un desarrollo descomunal. Todos los días se desarrollan más y más aplicaciones para Android, cada día son más las personas embelesadas con esas pequeñas pantallas y las inmensas posibilidades de comunicación con las que apenas se soñaba hacía una década.

Los puristas del ordenador, ya sea PC o Mac, creo que somos cada vez menos. Antes nos llamaban locos, frikis, robots. ¿Pero qué son los que hoy viven aferrados a un celular que no sueltan ni para cagar, que no pueden estar un minuto sin dar o recibir un “like” en Facebook, que no pueden parar de jugar Candy Crush o simplemente dejar de chatear con alguien que tienen incluso a veces a metros de distancia, que publican imbecilidades increíbles en YouTube o perseguir bichos tontos e imaginarios con el Pokémon Go?

Las ciencias informáticas y el desarrollo de los ordenadores han cambiado el mundo, han cambiado a la humanidad pero al final lo más que parece haberse obtenido es una generación de idiotas.

 

Televisores como éste Zenith estadounidense, podían durar hasta 20 años.

Televisores como éste Zenith estadounidense, podían durar hasta 20 años y más.

Muchos momentos de la vida de los cubanos están vinculados al contacto con la cultura soviética. Era inevitable que mucha gente, sobre todo los que se resistían a los cambios de los nombres tradicionales por los nombres “revolucionarios” nunca les llamaría “soviéticos” sino “rusos”. Eran los mismos que no se resignaban a que el Hotel Havana Hilton se convirtiese en “Habana Libre” o que el Teatro Blanquita o Chaplin pasara a ser conocido como “Kalrl Marx”. Primeramente los soviéticos comenzaron a llegar como asesores, tanto militares como técnicos de lo civil y esto trajo la inevitable llegada de burócratas y filósofos del marxismo leninismo dispuestos a cambiar el pensamiento de aquellos caribeños más dados al relajo que a la filosofía.

En poco tiempo los que querían ganar puestos o no perder los que tenían, hacían esfuerzos por asimilar la economía política de Nikitin y los manuales de Konstantinov, así como las ineludibles obras de Lenin. Recuerdo gente a la que no me habría imaginado hacerlo, cambiar de la noche a la mañana de leer viejas revistas de Selecciones del Reader´s Digest a leer “Sputnik”, de leer las novelitas de bolsillo de la editorial Bruguera a leer purgantes como “La lucha de los bolcheviques en tres revoluciones por ganarse al ejército” o “La alianza de la clase obrera y el campesinado”.

Muchas cosas de ese modo de vida soviético pasaron a impregnar la sociedad cubana, pero en el eslabón popular, no acababan de cuajar por más esfuerzos que hacía la propaganda estatal.

Los esfuerzos por inculcar en la masa popular la superioridad tecnológica de la URSS nunca fructificaron mucho. Era sumamente difícil para un observador tan sagaz como el cubano, que aquello que le presentaban como la maravilla del futuro era de buena calidad. Sobre todo era difícil engañar a quiénes habían tenido acceso a la tecnología y la calidad de fabricación norteamericana.

Una TV soviética de las distribuídas en Cuba. Se rompían constantemente y la calidad de imagen era mala.

Una TV soviética de las distribuídas en Cuba. Se rompían constantemente y la calidad de imagen era mala.

Nadie se creía que un televisor soviético fuera superior a los sobrevivientes General Electric, Westinghouse, Philco, Emerson o Admiral que se empecinaban en funcionar despues de 15  y veinte años o que una radio soviética “Meridian” que era la que entregaban a los trabajadores destacados fuese mejor que una Zenith o una RCA.   En mi casa hubo dos lavadoras “Aurika”, primero una modelo 70 cuyo derecho a comprarla lo ganó mi difunta madre por ser “trabajadora de avanzada”. Aquél artefacto metía miedo: tenía pases de corriente, poco espacio para el lavado, se llenaba de agua la habitación o espacio donde la estuvieras utilizando. A la hora de exprimir, había que hacer cálculos de física cuántica para meter la ropa en una especie de trompo de aluminio. Solía hacer un ruido ensordecedor, como una especie de lamento amenazador y cuando ya estaba por terminar el ciclo le entraban como unas convulsiones que la hacían hasta moverse por toda la habitación y luego de un par de espasmos finales, enmudecía.

El Partido no cesaba de inflar los logros soviéticos y negar los estadounidenses. Para ello entresacaban todo lo posible positivo o negativo según el bando que fuera. Se diseminaban disparatados rumores como el del supuesto “falso arribo a la Luna” de los odiados yanquis con su programa Apolo y se ensalzaba a la perra Laika, a Yuri Gagarin o a Valentina Tereshkova. Por supuesto que todos estos astronautas era gente de un valor increíble y los soviéticos durante un tiempo llevaron la ventaja en la carrera espacial, pero sus fracasos se mantenían en secreto absoluto y solo se conocieron muchos años después.

Nadie debía hablar de productos capitalistas del “enemigo”. Todo eso era “diversionismo ideológico”.

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Yo era un niño cuando montaron aquella enorme exposición de los logros de la Unión Soviética en el infortunado Capitolio de La Habana, ese espectacular edificio destinado a alojar al congreso de la República y convertido en un esperpento de divisiones de cartón tabla.    Ninguno de nosotros podía tener idea de que en ese poderoso imperio soviético había gente que lo pasaba mal, todo lo que allí se veía era una maravilla aunque recuerdo a mi tío comentar con otro señor que ninguno de aquellos embutidos que se exhibían en una vitrina parecían tan buenos como los desaparecidos embutidos de Lyon o de El Miño.  Pero había que sacarme a la fuerza de la parte dedicada a la cosmonáutica, todo lo demás era para mí carente de interés al lado de aquello. Estaba fascinado y me gané un par de regaños por querer tocar hasta que vino un ruso que hablaba español y me estuvo explicando todo lo que quise.

Sobre la influencia cultural, me parto aún  de la risa cuando recuerdo las puestas en escena para la TV de obras soviéticas, unas con más acierto, las más, sin gloria. Pero el clímax de toda este intento de lavado de cerebro era una escena que nunca olvido. Era una de esas telenovelas de Mayté Vera en las que el actor principal, Mario Limonta, era un trabajador de esos que se comía el mundo, una especie de héroe proletario que solo pensaba en trabajar y trabajar. En un momento romántico, nuestro héroe aparece tumbado en un catre o una cama mientras sobre su pecho reposa abierto un libro de V.I.Lenin y pensaba en la mujer que lo amaba: “Si Elena pudiera comprender cuan importante es para mí el trabajo…” (!!!!)

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Los niños fuimos receptores predilectos del bombardeo ideológico, desde los animados rusos que casi ninguno soportábamos o que tuvimos que aprender más o menos a sopoetar, la odiosa cancioncilla de “Siempre brille el sol” o el no menos odioso y raro saludo a la bandera con el dedo pulgar en la frente. Había unos libros de cuentos rusos clásicos muy buenos. Recuerdo con mucho agrado los de Pushkin  y aquellas ilustraciones de Bilibin. Disfruté muchísimo aquellas historias de Koschei el Inmortal, el héroe Ruslan y su amada Ludmila, la leyenda de los Bogatires o Basilia la Sabia. Los pujos de la era soviética ya eran otra cosa. Había además que dispararse las versiones cubanas de “Gavilanes de Glujarka” o “Los camaradas”.  A los adultos no les iba mejor. Debían conformarse con películas de guerra o con otras donde entre un diálogo y otro podían pasar diez minutos. Eran un somnífero perfecto. También por supuesto, las versiones cubanas. ¿Recuerdan “El Carillón del Kremlin” con Enrique Molina interpretando a Lenin con su cabeza rapada?

Pero sin dudas, lo más temido por lo cubanos era cuando un ruso decidía viajar en la guagua. En cualquier sitio del vehículo que se apostaba y levantaba los brazos para sujetarse…..huyeeeee!!!! Los pasajeros cubanos hacían lo imposible con tal de ni rozarlos, dejando siempre entre su cuerpo y el de los rusos como una zona de catástrofe, una tierra de nadie. Peste a grajo como aquella no he vuelto a oler en la vida. Los cubanos pronto los apodaron “bolos” por su cara redonda por tener todos el mismo aspecto, las mismas camisas, pantalones y aquellas inolvidables sandalias.

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Las mujeres ya a los 30 años llevaban un montón extra de kilos de peso, se dejaban  pelos en las piernas y en las axilas. El corte de pelo era bajo y como en serie, todas lo mismo. Hay que reconocer que como negociantes eran muy habilidosas. Les encantaba el oro, la mezclilla y los productos capitalistas. Otros se interesaban mucho por especimenes de la fauna, en particular el caracol rosa y las cotorras. Los cubanos obtenían con aquellos trueques algunos artículos eléctricos bastante malos y sobre todo la codiciada carne rusa “Slava” enlatada.  Los bolos solían ser de carácter campechano pero cuando a menudo se emborrachaban eran como un Mr.Hyde y no son pocos los que recuerdan que llegaron a lanzar botellas por las ventanas del edificio Focsa. No por gusto hubo que colocar una red sobre el patio y la piscina.

Hoy en día los rusos ya no son soviéticos, son rusos y han cambiado mucho, sobre todo su aspecto. Usan buenas colonias y desodorantes, las mujeres ya no son aquél prototipo mezcla de koljosiana y obrera de fábrica, se visten bien y hacen dieta. Las rusas, ucranianas o bielorrusas con las que trabajo, suelen ser mujeres elegantes, no importa si son las que limpian, a la hora de marcharse a su casa se cambian y van con toda su belleza y elegancia.

Ya la Unión Soviética es historia pasada salvo los intentos de revivir sus glorias de antaño pero siempre es bueno recordar aquellos tiempos del tío Stiopa, el coñac armenio, la Vodka Limonaya y las inabribles compotas de cereza mientras le pegabas porrazos a aquel televisor Electrón o Rubin que se negaba a comportarse.

Parece el título de alguna película de intriga como “La firma”, o “El Informe”. Y la verdad, lo es, hay mucho de intriga en las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Este consejo que fue creado para sustituir a la Comisión de Derechos Humanos y supuestamente “democratizar más a la ONU” ha sido desde sus primeros pasos una colección de farsas y farsantes. No se puede esperar seriedad, no digamos ya imparcialidad por parte de un Consejo dirigido por resentidos, falsos izquierdistas y violadores de los derechos humanos.

Una madre israelí durante una alarma por lanzamiento de misiles desde Gaza.

 Solo necesitamos dar un vistazo a los votantes para tener una idea muy clara de la motivación de tipo político y religioso por las que se guían:

De los veintinueve países que han votado la resolución, diez son países musulmanes (incluyendo dictaduras) con mayoría de población musulmana o fortísima influencia musulmana. Cuatro son países escorados a la izquierda, izquierda que hoy se ha colocado de manera inconfundible y militante junto a todo el que condene a Israel. Tenemos dictaduras como Cuba, China, Kasajiztán, Venezuela que va de camino a una dictadura y que es desde hace años uno de los países más hostiles a Israel, Tenemos además en el Consejo a países con un extenso récord de violaciones a los derechos humanos. De hecho, de los veintinueve solamente siete pueden presumir de ser democráticos.

La comisión investigadora estará dirigida por William Schabas, jurista que ha demostrado anteriormente sus posturas antiisraelíes.

He leído la resolución del llamado Consejos de Derechos Humanos y no veo menciones específicas a las repetidas, crueles y flagrantes violaciones no solo de los derechos humanos sino de todas las convenciones de guerra por parte de Hamas.

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“Combatientes” de Hamas.

Esta comisión parece ser un espejo de la Comisión Goldstone que en 2009 investigó las actuaciones durante la operación Plomo Fundido. En aquel entonces, Israel quedó mal parado, pero el mismo Goldstone poco tiempo después admitió que de conocer todos los hechos el resultado de su informe hubiera sido muy distinto.

Ya sabemos qué puede esperarse de las comisiones propuestas por el Consejo de Derechos Humanos, compuesto por violadores de esos mismos derechos.

Las muertes de Tom Clancy

Publicado: mayo 22, 2014 en Uncategorized

Tom Clancy tiene que estarse revolviendo en la tumba más que nunca si ha visto desde el más allá la nueva película de Kenneth Branagh, Jack Ryan: Shadow Recruit. Con un guión sin ton ni son hecho para retrasados mentales, donde la presentación de los personajes es floja a la vez que acelerada, la actuación de Chris Pine termina ya de hacer añicos al personaje de Jack Ryan.Jack-Ryan-Shadow-Recruit-trio No hay uno solo de los personajes que haya salido airoso del tratamiento que recibieron en ese malhadado guión que parece hecho para lo peor de las películas B o C.

Ni siquiera Kevin Costner al que debería suponérsele al menos cierta veteranía, ni el propio Kenneth Branagh en el papel de villano logran salvar ésta película del naufragio..

Siempre tuve confianza en el trabajo de Branagh pero esta vez me siento defraudado con creces. Es que llevar al cine las obras de Clancy no requiere un talento arrollador, pero lo que sí se necesita es un mínimo de fidelidad a la obra escrita. Con este nuevo Jack Ryan lo que nos queda es un mal espectáculo de acción por acción, sabor insípido y ni siquiera nos deja con la curiosidad de tratar de explicarnos más sobre qué ha pasado. Imperdonable licencia que se toma el guionista es la de mover en el tiempo a Jack Ryan y hacerlo caer de golpe en la época actual, hacerlo testigo del atentado al World Trade Center y haber participado en la guerra de Afganistán. Y es que Jack Ryan es un personaje que pertenece hasta la médula a la época de la guerra fría entre Occidente y la Unión Soviética. Ese es es el mundo en el que
Ryan nada como pez en el agua, no el mundo de hoy.

The Sum of All Fears

Jack Ryan: Shadow Recruit, repite con alevosía el crimen cometido en The Sum of All Fears, donde ya se había hecho una adaptación tan atroz que destrozó por completo a cada personaje, no dejando a casi ninguno sano. No se salvó ni un actor de la talla de Morgan Freeman el que parece metido en el papel a la fuerza. Más decorosos quedaron secundarios como Ciarán Hinds en su sólida interpretación del

presidente Nemerov  y Oliver Cromwell en la del presidente Fowler. Y por supuesto, el desastre total: Ben Affleck en su impresentable Jack Ryan. ¡Y yo que pensaba que el Ryan interpretado por Alec Baldwin en The Hunt for Red October era malo!

Para hacer justicia, en The Hunt for Red October,  John MacTiernan se sirvió de un guión donde quedaba evidente un cuidado por respetar la obra original y aunque el guionista se toma licencias, ninguna de ellas llega a molestarnos porque no afectan a la estética ni a la coherencia de la historia ni a los personajes. Alec Baldwin a pesar de lo malo, trata de hacer lo que puede para quedar pa

the-hunt-for-red-october-dvd-cover-44sable en su papel y más estando rodeado por maderos como Sean Connery, Scott Glenn o James Earl Jones. La banda sonora fue además soberbia.

Las dos cintas más dignas de la obra de Clancy son Patriot Games y Clear and Present Danger. Dejo en un tercer y honroso puesto a The Hunt for Red October. Pero mierdas como Jack Ryan: Shadow Recruit o The Sum of All Fears son como para pedir a gritos que nos devuelvan el dinero, pero sobre todo, que nos devuelvan a Tom Clancy.

“NOSTALGIAS”

Publicado: marzo 6, 2014 en Uncategorized

Me he encontrado escritos, comentarios, blogs, chats y algún otro vídeo donde muchos cubanos se refieren a ciertos elementos que marcaron nuestras vidas en los fatídicos años que dura la mal llamada revolución cubana, específicamente aquellas cosas de las que estábamos rodeados.

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Los terribles Kikos plásticos.

Se puede encontrar nostalgias increíbles como las de aquellos que añoran en sus pies un kiko plástico, el olor de un perfume “Moscú Rojo” o dispararse una tanda de animados soviéticos, tan sosos que daban sueño.

Algunos aseguran que les gustaban las llamadas becas o Escuelas en el Campo y eso puede tener más verosimilitud, porque había muchos jóvenes con una situación familiar más que humilde y preferían un lugar donde al menos tenían un plato de comida asegurado, estar al aire libre y en compañía de otros amigos aunque por otro lado, las escuelas eran nidos de ladrones, donde el que ya tenía la intención de robar, iba a perfeccionar su técnica.

Yo, por ejemplo, siento a veces unos deseos tremendos de un batido de mamey, una champola de guanábana, de una buena yuca con mojo, unas malangas, una barra de dulce de guayaba porque son cosas incomparablemente buenas, sabrosas al paladar, pero ¿cómo alguien me puede explicar que al poder hoy disfrutar de un buen jabón Dove o Palmolive alguien añore un jabón Nácar (el rosado provocaba picazón), que al disfrutar de una pasta dental Colgate, Crest o Aquafresh, añoremos una Perla que a veces la exprimíamos y salía antes de la pasta un líquido amarillento maloliente, cómo es que a una mujer que tenga la oportunidad de oler a Nina Ricci, Rochas o a Donna Karan añore oler a “Moscú Rojo”? Alguien me ha asegurado que la nostalgia no es como tal por los productos mencionados sino por los momentos de la vida alrededor de los que aquellos artículos giraban. Bien, es una posibilidad. Yo a veces me he sorprendido recordando con cierta salivación a un infame “masarreal” o matahambre, pero es que hay límites para los estómagos más duros. No puedo ver ni en fotografía aquél engendro con el engañoso nombre de “masa cárnica” o el “picadillo extendido” (alias picadillo de soya) y con toda sinceridad, los momentos de la vida que rodeaban aquellos productos no eran los mejores que una persona merezca vivir.

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Uno de los animados soviéticos que más nos repetían en TV: el tío Stiopa, el miliciano.

No hablo de las vivencias que enriquecen nuestras vidas, las experiencias que adquirimos, sino del tiempo perdido, esa es la parte triste, cuando miras atrás y te das cuenta de todo lo que te perdiste, lo que no pudiste ser mientras esos mismos hijos de puta que nos gobernaban y nos enviaban a trabajar en el campo a cambio de nuestro servilismo nos daban esas asquerosas migajas por las que algunos sienten nostalgia, sí podían dar a sus hijos todo lo bueno a lo que nos habían hecho renunciar a nosotros.

 

Creo que no soy el único a quien le cae como un batido de plomo el tal Justin Bieber. No es nada personal, como mismo no lo soporto a él, tampoco a la sesohueco de Paris Hilton y no es por su cara, sino por que los considero unos embajadores de la banalidad, estandartes de lo artificial embarrado de mermelada de frambuesa que constituyen un brillo cegador del éxito de la mediocridad. Como me decía mi hija hace poco: “lo que me molesta no son ellos como personas, sino que los han convertido en algo que no son y me quieren convencer de que lo son”. Y tiene razón. Quien me quiera acusar de envidioso porque no tengo el dinero que tienen ellos, adelante, que lo haga.

Pues todo lo que hace o deja de hacer Justin, como toda figurilla pública de su tipo, es seguido con ansiedad por sus fans, en su mayor parte histéricas adolescentes con nulo oído musical.

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Detrás de él zumban los papparazzis y demás fauna del mundo de la lentejuela. Ya en su última gira por Latinoamérica los escándalos (muchos de ellos asumo que son trucos publicitarios) se suceden uno tras otro. En los escenarios Justin ha saltado, chillado, vomitado, recibido un botellazo de plástico y muchas otras cosas. Pero el escándalo mayúsculo lo han montado los argentinos. Los titulares claman venganza afirmando que ofendió a la bandera argentina, que limpió el suelo con ella, otros piden a gritos que sea declarado Persona non grata en la Argentina además de cubrirlo de insultos. El cantante se ha excusado y afirma que le pareció que era una remera (pullover) pues junto a ella había un sostén y otras cosas que habían sido envueltas y según tengo entendido, hay un contrato que le impide mostrar objetos (específicamente del tipo íntimo) por tratarse de un público principalmente menor de edad.

Por mal que me caiga el puñetero chiquillo, creo que en vez de arrojarse como fieras sobre Justin Bieber, los argentinos deberían primeramente preguntarse por qué son sus propios jóvenes quienes usan su bandera para envolver ajustadores y lanzarlas como si fueran trapos al escenario. Es aún peor que la actitud del cornudo que quiere matar al que se acostó con su mujer mientras a ella no le dice nada.

axl-roseDeberían refrescarse la memoria y remontarse unos veinte años atrás, cuando encolerizados extremistas azuzados por la prensa amarillista afirmaban que “los malditos yankis” de Guns and Roses habían pronunciado frases despectivas hacia Argentina y que habían quemado una bandera, todo lo cual era mentira, un rumor malintencionado propagado por alguien en la red. Finalmente el concierto de Guns and Roses fue un éxito y solo los medios más extremistas seguían insistiendo en la supuesta quema de la bandera y en maldecir a los “odiosos yanquis”. En esos años yo vivía en Cuba y recuerdo que la prensa se hizo enseguida eco de las mismas mentiras contra Guns and Roses, solo por el hecho de que son de donde son y el régimen cubano le tiene manía a los del norte. Con tal de decir algo en contra de EEUU, todo vale.

Justin Bieber no le llega ni al zapato a Guns and Roses pero tiene consejeros, representantes y asistentes de imagen pública que le dicen qué debe hacer y qué no. Este muchachito será una imitación de cantante, tendrá carita de jeva, pero no puede ser tan completamente imbécil como para limpiar el piso de manera intencional con la bandera del país donde está dando conciertos, como mismo Axl Rose no fue ni es un idiota para hacerlo. Porque además, esa es la incógnita. ¿Qué motivos pudo haber tenido Axl Rose para hacer algo tan idiota como quemar una bandera del país que va a visitar echando por tierra toda lógica de imagen pública y asumiendo una pésima publicidad? Pues ningún motivo. Jamás lo hizo ni siquiera lo pensó. A los músicos de Guns and Roses como a toda la gente con dos dedos de frente, les pareció ridículo que alguien pudiera creerse aquello.

Una vez más vemos un tipo de argentino desgraciadamente muy extendido, de esos que dicen “esto es una mierda”, odio esto”, “odio lo otro”, que echan mano a la histeria patriotera, de esos que tienen la mala costumbre de creerse el ombligo del mundo y dan importancia a lo que al final no la tiene. Cuando veo situaciones como ésta es que me queda claro cómo pueden muchos pasarse la vida quejándose, culpando de todos sus males a los “odiosos yanquis” mientras aplauden las estupideces de Maradona y mientras sus propios gobernantes, corruptos hasta el tuétano, los mangonean como quieren, eso por no decir la frase que tengo ganas de decir.