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Cuando uno lee en internet, ya sean noticias, foros, comentarios de diarios online o cualquier blog no hace más que encontrarse con las estupideces tanto de los teóricos de la conspiración como de los antiyankees.  Son esa gente que su materia gris se les quedó congelada, no les creció más. Se creen muy listos cuando descargan contra todo lo que hace Estados Unidos a quienes culpan de todos los males habidos y por haber. Entre los países con gobiernos democráticos y en los que tradicionalmente existe una cultura popular  antiyankee quiero citar tres ejemplos: España, Francia y Argentina. La mayoría de los argentinos por ejemplo, se pasan la vida diciendo que odian a los yankees y los culpan de todos sus problemas en vez de hacer examen de las sucesivas mierdas de gobiernos corruptos que han tenido. Se dejaron arrastrar a una guerra tan estúpida como la de las Malvinas y eso no es lo más triste, se dejaron arrastrar a ella por los mismos que los desaparecieron y los asesinaron, una guerra además que para cualquiera con más de dos dedos de frente estaba ya perdida. Hablan horrores de los Estados Unidos y maravillas de Cuba y jamás se percataron de que mientras la dictadura cubana, esa que ellos consideran una especie de “faro de nuestra América” aparentaba condenar al régimen militar argentino, sostenía con ellos las mejores relaciones comerciales. Yo recuerdo como en plena dictadura militar argentina llegaban a Cuba productos de la nación sudamericana, se renovó casi todo el parque automovilístico del país con Ford Falcon, Dodge, Chevrolet Chevy, Fiat y Peugeot, todos hechos en argentina. No puedo estar seguro de si esto haya sido posible por cierta flexibilización del gobierno de Carter, pero esos son los hechos y sí, había ciertas señales de apertura.  Tan solo 4 años después, Fidel Castro le hizo pagar bien cara a Carter su ingenuidad al inundar la sociedad norteamericana con locos y criminales violentos.

Flota cubana de taxis en los años 70, compuesta por modelos de Chevrolet y Ford.

Flota cubana de taxis a finales de los años 70, compuesta por modelos de Chevrolet y Ford hechos en Argentina.

Es muy fácil para ellos olvidar que todo lo que hoy tenemos es originario en su 99% del progreso norteamericano, sus invenciones y su empuje industrial y tecnológico.   Es fácil decir que todo ese potencial del vecino del norte se debe al saqueo porque es más fácil sentarse a quejarse que tratar de imitar, innovar o trabajar duro.

Que los EEUU han cometido errores imperdonables de política exterior, que han descuidado y despreciado su relación con sus vecinos del sur, que se han asociado con regímenes dictatoriales, etc, muy cierto. Pero en cambio, una relación con países como Cuba, ¿qué aporta?  Pues cero avance tecnológico, cero mercado, cero libertades, solo verborrea, inestabilidad, fracaso. El caso de Venezuela es elocuente. Una nación que pudo ser gracias a sus recursos lo que hoy llaman un “Estado de Bienestar” nunca lo logró gracias a sus políticos corruptos que solo aumentaron la desconfianza del electorado y que son culpables no solo de hacer al pueblo perder la confianza en ellos, sino en todo el sistema democrático. Este mismo esquema se repitió por toda Latinoamérica. Hay quien lo achaca a la herencia española, pero no se ha podido comprobar que esto sea “herencia” producto de la vecindad con los Estados Unidos, donde tanto se habla (y se aplica) la “Rule of Law”.  Los latinoaméricanos siempre preferimos inclinarnos ante un caudillo promisorio y verborreico antes que ceñirnos al Imperio de la Ley. Hemos sido y somos aún, políticamente suicidas.

Es como si muchos latinoamericanos tuvieran unas gafas con la graduación defectuosa. Ven a Cuba como una maravilla, un faro, una esperanza y a Estados Unidos como el causante de todas las desgracias no solo propias sino a nivel mundial. Es fácil enfocarse en los mil defectos que tenga el ALCA y la OEA y dedicarse a ensalzar al ALBA o al MERCOSUR, pero lo cierto es que los populistas son lo mismo en cualquier lugar que se asomen. Roban incluso más que los otros. Los nuevos ricos venezolanos o el enriquecimiento vertiginoso de los Kirchner y todo el saquero y la podredumbre que se están descubriendo son un ejemplo palpable del doble lengüaje de la izquierda populista.

Recuerdo aquella “anticumbre” o “Cumbre de los Pueblos” en Mar del Plata, donde las estridencias de Hugo Chávez estaban acompañadas por Evo Morales, el drogadicto Maradona, Hebe de Bonafini (la misma que declaró sentir alegría por el atentado del 11 de septiembre), todos ellos arropados por los fascistas de izquierda de “Quebracho”. Se veían camisetas con la foto de Bin Laden, ese mismo millonario que con la izquierda nada tuvo que ver, sino al contrario, pero como era el enemigo público número 1 de los EEUU, pues se le convirtió en icono.

Uno de mis clientes por allá por el 2003 era argentino, de profesión modelo internacional. Al saber que yo era de origen cubano comenzó a hablar maravillas de Cuba y a decirme cuanto odiaba a los “yanquis hijos de puta”.  Le pregunté si había vivido en Cuba y no, ni siquiera había estado, pero sí en los EEUU. Al final le dije: “ve a Cuba, pásate allí un tiempo viviendo, te sugiero un año, pero ve a vivir como los cubanos. Recibirás lo mismo que ellos, dejarás tus dólares, comerás lo mismo, te asearás igual, usarás el mismo transporte, irás a sus hospitales y farmacias, leerás lo mismo y verás la misma TV, no accederás libremente a internet, no podrás comprar cualquier libro que quieras y un día cualquiera no te dejarán viajar. Después que hagas eso entonces hablamos si quieres y me dirás si aún te parece que Cuba es un ejemplo a imitar.