Archivos para agosto, 2016

Los accidentes de sofocación de niños pequeños dentro de automóviles han alcanzado cifras alarmantes en Israel. Padres que llegan a su trabajo y por increíble que parezca, comienzan su jornada olvidando a su hijo en el asiento trasero.

A mí, personalmente, aparte del horror y compasión que siento no solo por la infeliz criatura que ha muerto de una manera tan terrible como innecesaria, me invade la indignación pero no es tanta hacia los padres que en definitiva, han perdido a su hijo y tendrán que atravesar todo ese dolor y culpa sino más hacia los que tratan de una y mil maneras de justificar lo injustificable. Creo que son esos los más culpables y los que me provocan más repulsión.

Creo que muchos hemos experimentado lo que se siente al regresar a un automóvil cerrado que ha estado aparcado al sol aunque sea una media hora y aún así, eso no nos puede dar la idea de lo que habrá sufrido una criatura que aún no se vale por sí misma.

Pienso que es tan bueno e importante como tardío que se estén implementando leyes y recursos para prevenir que esto siga ocurriendo, Solo espero que se cumplan, porque gústenos admitirlo o no, vivimos en un país donde hay muchas leyes y no suelen cumplirse.

Me llamó poderosamente la atención un escrito en una publicación on-line. Este es el link:

http://www.enlacejudio.com/2016/08/04/lo-dijo-padre-olvido-a-hija-en-coche/

Después de leerlo con mucha atención me reafirmo en mi propia conclusión y con el mayor de los respetos, considero que el rabino autor del escrito no está yendo a la raíz del asunto y darle una dimensión casi exclusivamente religiosa a la cuestión no le resta ni gravedad ni puede cambiar el nombre a las cosas por lo que son: negligencia. Y cuando la negligencia cuesta vidas se llama negligencia criminal.

Hace quince años vivo en Israel, me siento orgulloso de vivir en esta Tierra y de pertenecer a este Pueblo pero como ser racional, ese orgullo, amor y patriotismo no me impiden ver, observar y criticar lo que está mal sino al contrario, me gustaría poder cambiar lo que está mal y una de las cosas que están muy mal es esa especie de indisciplina negligente de la que tan impregnada está la sociedad israelí esa especie de “dejadez”, una especie de ausencia mental indolente que viene aparejada con mucha desconsideración hacia los demás. Lo preocupante es además que muchísimos no lo ven, que se tome como algo tan natural que sea confundido con la tan recurrida y mal usada idiosincrasia.

Pues ese tipo de mentalidad casi ausente y negligente es una carencia de la educación básica que se debe recibir desde nuestros primeros pasos en el hogar y supuestamente ser continuada y apoyada por los maestros, la base de muchos de los problemas que como sociedad nos afectan.

Las personas a las que nos gusta escribir y las que hacemos caricaturas solemos ser más observadoras. Y todo se haya en las cosas cotidianas, en las que consideramos tan comunes como lavarse la cara por la mañana. Cuando observas como los peatones no oprimen el botón de cambio del semáforo como si el botón estuviera allí de adorno y sin embargo, cruzan con la luz peatonal en rojo, cuando vemos el cesto para la basura y todos los envases usados y restos de comida a su alrededor y no dentro, cuando vemos un cenicero y todas las colillas a su alrededor y no en el cenicero, cuando vemos como aparcan el automóvil en cualquier sitio donde no se permite incluso habiendo espacio en un lugar permitido, cuando vemos que un conductor detiene su automóvil para conversar tranquilamente por teléfono en una parada de autobús, cuando suben los pies con zapatos en el asiento que tienen delante y donde se supone que alguien se sentará, cuando orinan a dos metros de donde hay otras personas, cuando van al servicio sanitario y se orinan en al asiento y/o no descargan el tanque. Son ejemplos y más ejemplos de que algo está mal. Ejemplos que muestran que nuestro avance tecnológico no marcha parejo con la educación.

Algunos se preguntarán qué tiene que ver todo esto con un niño sofocado en un automóvil, pero sí, tiene que ver, porque eso es una parte y consecuencia de esa negligencia social, de esa especie de limbo en el que se está viviendo y que se va enquistando y haciéndose parte de lo “normal”. La gente vive con una especia de “presión” constante que a veces cuando la analizamos, vemos que es totalmente innecesaria pero es aceptada como válida y “normal” o lo que es peor, inevitable.

Lo más inquietante del escrito del cual he puesto el link es que forma parte de esta manera de ver las cosas. Aún peor, el propio padre de la criatura haya la justificación en una especie de “decreto divino”. ¡Por favor!

El autor prefiere indignarse con el reportero radial que hace preguntas al padre que olvidó a su hija y no indignarse con el policía que dice “eso le puede pasar a cualquiera”.

Que se hayan tomado medidas como el que la ganénet llame a los padres en caso de que los niños no hayan llegado en hora, me parece acertado pero hay otras sugerencias que no por acertadas dejan de ser un insulto a la dignidad humana y a nuestro papel como padres: colocar la cartera al lado del niño, quitarse un zapato y dejarlo al lado del niño, etc. Y eso nos despierta interrogantes alarmantes: ¿es más importante una cartera que nuestro propio hijo? O sea, ¿podemos olvidar a nuestro hijo pero no la cartera? ¿Hay algo tan importante en este mundo, más importante que nuestro hijo, sangre de nuestra sangre que nos haga llegar al extremo de quitarnos un zapato para no olvidarlo?

Me pregunto estas cosas una y otra vez y no logro entender en qué podría estar mi cabeza como para olvidar a lo más importante, a lo que le da sentido a todo lo demás.

Señores, con todo el respeto para el autor del comentario y por quienes hayan perdido un hijo de esa manera, pero eso, eso NO LE PASA A CUALQUIERA.

Anuncios

Soy aficionado a los trastes electrónicos y a los buenos videojuegos hace ya la friolera de casi 30 años. Conocí aquellos PC que ni soñaban con Windows, aquellas pantallas Hercules con su parpadeo verdoso, las NEC unidas en un todo: pantalla y unidad central mientras el teclado pesaba como una caja de muerto, el zumbido del la habitación de carretes magnéticos, los discos de ¡40 MB! que eran un lujo.

ibm_80286

PC XT80286

Como olvidar aquellos floppies flexibles de 5 pulgadas y cuarto. Se escribía con WordPerfect.
Como entretenimiento son inolvidables aquellos videojuegos como Sokoban, Bushido, The Prince of Persia, Xonix, Pac-Man, Space Invaders o el inolvidable, divertido y mordaz Leisure Suit Larry. Un lugar especial lo ocupan El Día del Tentáculo, Grim Fandango o los Piratas de Sid Meier.

LSL1-Remake-SS02-LeftyInside

Leisure Suit Larry.

En los inicios todo se escribía, era todo a golpe de habilidad mental y teclas hasta que apareció el ratón. Uno se aprendía de memoria los comandos del MS-DOS. Me encantaba crear bases de datos con DBase o Fox. Después vinieron los fabulosos Indiana Jones en la Atlántida, Monkey Island, Broken Sword y Alone in the Dark.
En los tiempos en los que no se usaba Windows recurrí al Norton Commander, tan eficaz y útil.

En Cuba era un lujo escasísimo y caro tener un PC. Las IBM que habían eran de las que se obtuvieron burlando el embargo norteamericano y el resto eran NEC japonesas. Como había que inventar, cada cubano que quisiera algo debía a veces convertirse en una especie de Edison tropical. Pedí que me enviaran piezas de uso desde Canadá, la motherboard, la tarjeta gráfica, las memorias, todo envuelto en ropas en un par de envíos. El chasis, un modelo horizontal, lo tuve que adaptar un poco y yo, que no soy técnico, sudé la gota gorda tratando de acomodar aquella motherboard, etiquetando cables, mirando y volviendo a mirar y comprobar pero al final, un pitido que me sonó a música celestial y el parpadeo de los LEDS me anunció que era el ensamblador y dueño de un Pentium MMX.

nc1_half_screen

Norton Commander

No tener internet era un inconveniente pero mediante el uso del viejo Hyperterminal y alguna que otra contraseña pude al menos estar comunicado.

Pude aprender Office, Photoshop, Corel Draw y otros programas útiles. En materia lúdica ya fue la época de los Doom, los Command and Conquer y después llegaron los Quake, Need for Speed, Diablo, Tomb Raider, Need for Speed, Age of Empires, los primeros Delta Force. Desgraciadamente, apareció también Pokémon.

Hoy 40 MB es algo que nos parece absolutamente ridículo, los floppys flexibles desaparecieron y ya los rígidos de 3 pulgadas no se ven. El CD pasó a ocupar su lugar y posteriormente los DVD, las pen drive. Los  Megabytes pasaron a ceder el turno a los Gigabytes y estos a su vez a los Terabytes. Ya los locos no queremos un disco rígido de menos de un Terabyte y para arranque queremos un SSD que despierte nuestro sistema en pocos segundos. Pero no es solamente lo que uno desea tener, es imperativo cuando lo tienes cumplir con los requerimientos. Por ejemplo, hace 15 años para enfriar mi sistema con un par de pequeños ventiladores me bastaba.

Mi animal.

Hoy necesito dos de 20 cm, dos de 12 cm, uno de 14 y un sistema de enfriamiento líquido con su radiador. Para hacer edición de vídeo, para gráfica y para los súper exigentes programas de entretenimiento actuales se necesita más y más. Por otra parte, el mercado de los teléfonos móviles y las tabletas que son ya cosas que se  mueven en un hardware compacto han experimentado un desarrollo descomunal. Todos los días se desarrollan más y más aplicaciones para Android, cada día son más las personas embelesadas con esas pequeñas pantallas y las inmensas posibilidades de comunicación con las que apenas se soñaba hacía una década.

Los puristas del ordenador, ya sea PC o Mac, creo que somos cada vez menos. Antes nos llamaban locos, frikis, robots. ¿Pero qué son los que hoy viven aferrados a un celular que no sueltan ni para cagar, que no pueden estar un minuto sin dar o recibir un “like” en Facebook, que no pueden parar de jugar Candy Crush o simplemente dejar de chatear con alguien que tienen incluso a veces a metros de distancia, que publican imbecilidades increíbles en YouTube o perseguir bichos tontos e imaginarios con el Pokémon Go?

Las ciencias informáticas y el desarrollo de los ordenadores han cambiado el mundo, han cambiado a la humanidad pero al final lo más que parece haberse obtenido es una generación de idiotas.