Archivos para agosto, 2013

SMOKING AREA

Publicado: agosto 26, 2013 en Uncategorized
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¿Alguien se ha puesto a pensar en la triste suerte de los fumadores en la actualidad? Creo que solamente los fumadores lo hacen y con amargura y frustración.

NO_SMOKING_by_TaoDragon

Dejemos a un lado lo dañino que resulta o lo caro que cuesta el hábito de fumar, porque no es eso a lo que quiero referirme.  Quiero escribir sobre el acoso, sí, esa es la palabra, ACOSO y también discriminación contra los fumadores. A quien no fuma, lo tiene sin cuidado y por eso ni piensa en lo que sufre alguien acostumbrado a fumar, ya sea cigarrillo, puro o pipa. Es el egoísmo tan feo como natural del ser humano. En Cuba yo estaba acostumbrado a palpar esas manifestaciones del egoísmo ciudadano cuando por ejemplo, alguien que ya había logrado con tremendos esfuerzos subir al autobús repleto (o güagüa como allí lo llamábamos) e instantáneamente olvidaba la suerte de los que quedaban abajo. Algunos hasta alentaban al conductor a que continuara la marcha sin recoger más pasajeros.  Pues se trata más o menos de lo mismo.  Al no fumador le importa un huevo la salud del fumador, eso está claro. Que quiera proteger su salud, me parece bien, pero que sociedades enteras se hayan dedicado a acosar a los fumadores con leyes draconianas que llegan a extremos tan abusivos me parece una hijueputada gigantesca.

Airport_-_smoking_booth

Yo como fumador, comprendo perfectamente que alguien no quiera aspirar mi humo ni oler a tabaco. Sé que ha habido en el pasado fumadores a los que les ha tenido sin cuidado las molestias que ocasionaba a los no fumadores, incluso los que fumaban cerca de los niños. Comparto plenamente que haya reglamentos que impidan fumar en lugares públicos no adecuados para ello. Uno como fumador, no tiene derecho a joder a nadie con su humo. Pero es que ya es demasiado. Por ejemplo, en España la Ley Antitabaco es un verdadero atropello. Antes había áreas para fumar en el aeropuerto de Barajas. Ahora las han eliminado. A los dueños de restaurantes se les exigía tener acondicionada un área para fumadores, lo cual lógicamente cuesta bastante dinero, pero a fin de cuentas es una inversión, pero no, no bastó con eso y fueron obligados a desmontar lo que les había costado tanto y sin devolverles ni un puto euro. Eso se llama ESTAFA como mismo lo es cuando el fumador está en una discoteca, quiere salir un par de minutos a fumar un cigarrillo y le obligan a pagar un euro por entrar de nuevo.

Foto: Peter KaminskyYa no basta con que tengamos que llevar el vicio del cigarrillo a cuestas (cada cual sabe por qué no lo ha dejado aún) y no creo que eso sea asunto de nadie, no basta con que estemos encerrados como en un puto acuario o apartados como jodidos leprosos, no basta con que la cajetilla de cigarrillos aparezca con advertencias cada vez más llamativas y grandes que ya casi no ves la marca de lo que fumas, que aparezca con fotos de niños que piden que no los envenenemos y toda esa parafernalia de mariconería.

La libertad de fumar es una libertad más, que uno puede disfrutarla mientras no joda a nadie. ¿Nadie piensa que hoy es contra los fumadores, mañana puede ser contra los gordos o pasado mañana contra personas con otros hábitos?

Nadie piensa en que un fumador fuma porque tiene la necesidad, tiene el hábito y… ¿por qué no? porque le sale de los cojones fumar. Uno escucha: “deja de fumar, cuida tu salud, cuida tu bolsillo” Y a veces me dan ganas de contestarles: “No bebas tú Coca Cola, no comas dulces, no untes mantequilla al pan, no uses azúcar, no comas carne roja, no te hartes de cuanta mierda ves, no veas televisión basura repleta de Reality Shows o mierdas como el Gran Hermano.”  “¿Qué con el dinero que ahorras viajas?” Pues felicidades, vete a viajar al carajo y déjame fumar.

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¡Qué recuerdos me trae el Spam! En Cuba yo solía comerlo con galletas (me gustaba más que con pan) y hay que reconocer cuanta hambre le mató a los cubanos durante unos cuantos años. A pesar de eso, era a veces mirado despectivamente al ser comparado con el inaccesible jamón, que ese no lo había ni en los centros espirituales. Y es que como todo en la dinámica socialista cubana, un producto llegaba, se adueñaba de los paladares de la gente y cuando ya no querías ni verlo de lo repugnado que estabas de comerlo mañana tarde y noche, desaparecía como por  encanto. Para hacer justicia a los detractores del Spam, hay que reconocer que siempre comíamos el de peor calidad en el mercado mundial, ya fuera ruso, chino o búlgaro y no eran pocas las veces que sonaba aquello de “¡cojones! ¡¿Otra vez Spam?!”, para al cabo de un par de años escuchar: “¡Coño, lo rico que era el Spam!”. Yo solía imaginarme a un infeliz chino molido y prensado cuando abría aquellas latas de nombre Ma-Ling que en ocasiones despedían un audible siseo al dejarnos descubrir sus secretos.

Pero creo que la peor injusticia cometida contra ese alimento enlatado ha sido robarle su noble nombre para otorgárselo al envío masivo de material no deseado por correo electrónico, esa hemorragia de mierda que recibimos en nuestra bandeja de entrada.

Para mí el fenómeno de este usurpador spam es relativamente nuevo, lo conocí en el 2001, ya con casi 40 años en mis costillas porque yo vivía en Cuba. Allí no hay internet para el ciudadano de a pie y la gente se había vuelto tan poco creativa que no usaban señales de humo para comunicarse.

Solamente al abandonar el paraíso proletario pude conocer “cara a cara” a ese spam irritante, invasivo e insistente. La primera vez me llegó en forma de una carta sumamente intrigante escrita por un supuesto hijo del ex-rebelde y dictador congoleño Laurent Kabila. En la misiva me pedía ayuda a mí (un muerto de hambre recién llegado de Cuba) para recuperar una fortuna dejada a él por su malogrado padre en forma de dólares y diamantes y para ello solamente necesitaba mi número de cuenta bancaria y etc, etc.  Siendo yo más ignorante o un poco más bobo de lo que suelo ser, me habría deslumbrado con los destellos imaginarios de mis manos llenas de diamantes pero como en esta vida he aprendido que el 99% de las ocasiones nadie te envía una carta así y te trata con tanto respeto si no es para darte por el culo después, la deseché. En los días siguientes ya entonces trabé conocimiento con todas las variantes del dichoso spam, algunas más como la carta anterior o con el mismo estilo y que son conocidas como “fishing”. Los honrados pescadores que se ganan la vida desde antes del amanecer deben estar cagándose en la progenitora del que escoge estos nombres o términos. Mi correo gratuito de Yahoo pronto comenzó a llenarse de ofertas para alargarme el pene, a tal punto que ya yo estaba empezando a acomplejarme y a medírmelo con una regla. Junto a las fórmulas de crecimiento, toneladas de ofertas de Viagra. Por mi pantalla comenzaron a desfilar hermosas rusas de dorados cabellos y tetas exuberantes que según se afirma, “sienten una fuerte atracción por los hombres occidentales” (imagino que particularmente los que ronden los 80 años, con cartera abultada y al borde de ponerse el traje de madera).

Pero he de reconocer que los más irritantes son esos correos conocidos como “cadenas”, que es un fenómeno muy latino, donde siempre hay una historia de un o una infeliz que se está muriendo o alguien que necesita que recen por el un Padrenuestro y lo más jodido no es eso, lo más jodido es que vienen acompañados de historias de gente que por no seguir la cadena, o sea, por no seguir enviándosela a los demás y hacerles la vida un yogurt con esas idioteces, se les torció un tobillo al borde de un barranco, se le murió la única cabra, alguno de sus parientes cantó el Manisero (que se despidió de este mundo) o que perdió una cantidad considerable de dinero, un buen trabajo o un viaje planeado. Aún hay gente amiga que me los ha seguido enviando y no me han dejado otra opción que enviarlos directamente al poco glorioso Junk Mail con la consecuencia de que a veces pueden enviarme algo realmente importante y yo no lo recibo. Es en momentos así cuando viene a mi memoria la imagen del injustamente olvidado Spam que ya se nos salía hasta por los oídos.